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2007/10/23 Trata de Un último pensamiento
Cita Un último pensamiento Spots
Cita Spots 2007/3/16 13 de MarzoPor: Ricardo E. Tatto Todo comenzó el lunes 12. Llegué sudoroso y agitado al parque de Santa Ana, la manifestación en contra de George W. Bush se había programado para las 7. A las 7.30 cuando me asomé en la esquina de la calle 60 por 47, me sorprendí por el numeroso grupo de manifestantes que ahí se encontraba. Pensé que serían menos. Al ambiente era inmejorable, en el suelo y en las bancas del parque, todos escribían en las cartulinas que se repartieron entre los asistentes. Un señor tocaba música folk o de protesta en su guitarra, lo que contribuyó a elevar los ánimos y dio una sensación de que todo sería llevado a cabo de manera pacífica. 7.4OPM. Arrancó la manifestación y todos se arremolinaban para seguir al contingente. Mantas, pancartas, banderas e instrumentos de percusión eran esgrimidos por estudiantes y ciudadanos por igual. Me dio gusto saludar a varios conocidos y también a algunos que nunca pensé que irían a tal protesta. Al parecer, en todo el mundo hay consenso: nadie quiere al indeseable Bush. Doblamos en el "remate" y tomamos la amplia y larga avenida del Paseo de Montejo. Ver a tanta gente alineada y ya más organizada extenderse a lo largo de la calle era impresionante. Numerosos periodistas grababan y disparaban sus flashes a diestra y siniestra. Del contingente manaban aguerridos gritos de descontento: -Gobierno panista, cachorro imperialista. -Señora piojosa, ¿porqué parió a Hinojosa? -Presos políticos por luchar, ¡libertad! ¡Libertad! -Bussssshhhhhh, ¡asesino! ¡Asesino! ¡Asesino! ¡Asesino! Durante nuestra trayectoria, numerosos personas se nos unieron. Otras, desde los balcones de los hoteles y en los restaurantes, manifestaban su apoyo al movimiento levantando sus pulgares en señal de aprobación –eran norteamericanos-. Los autos que venían de norte a sur, claxoneaban y saludaban hermanándose con la causa. Poco a poco nos acercábamos al muro de acero emplazado frente al Fiesta Americana y, paulatinamente, las exclamaciones arreciaban mientras los ánimos se seguían exacerbando. Apenas llegamos frente al muro, la algarabía general se ensombreció. Ni tardos ni perezosos, un grupo de jóvenes enmascarados comenzaron a golpear las vallas y a lanzar proyectiles. Sus armas: piedras, botellas, banderas, palos y todo lo que fuera susceptible de ser lanzado por los aires, inclusive sus propios cuerpos. Pateaban y golpeaban incansablemente, mentaban la madre mientras trataban de recuperar el aliento, agarraban vuelo y lanzaban patadas voladoras a doble pierna. Caían. Se levantaban, retrocedían y volvían a impactarse de nuevo. Entretanto, los demás mirábamos impávidos lo que estaba sucediendo; no dábamos crédito a lo que veíamos y por unos minutos, no supimos como reaccionar. Gente y reporteros por doquier. La columna se deshizo en un instante. El ambiente era tan denso, que por primera vez viví en carne propia ese lugar común en el que "la tensión cortaba el aire". Detrás de las vallas, las filas de antimotines se compactaban y recibían órdenes. Unos metros atrás, en el camellón central, un individuo con guayabera color crema miraba todo con facciones inexpresivas. Se mantenía ecuánime. Desde el inicio de la marcha lo vi; no me daba buena espina. Todos estábamos nerviosos. La cacofonía imperante al abrigo de la noche no ayudaba en nada a tranquilizarnos. Las placas del muro relampagueaban sin cesar, los gritos se perdían entra la multitud. Mientras fumaba copiosamente, busqué entre la gente a mis amigos y conocidos, en especial a las féminas que eran bastantes y que me preocupaban. Me acerqué a una amiga que me abrazó fervorosamente mientras me preguntaba con la voz afectada: -Ricardo, ¿Porqué hacen eso? ¡Lo están arruinando todo! Lo que me dijo me conmovió. Apreté entre mis labios el cigarrillo todavía humeante, y un dejo de rabia quiso asomarse en mi mirada. No obstante, increpamos a los agitadores con gritos de otra índole: -¡No a la violencia! ¡No a la violencia! -¡Compañeros, este es un movimiento pacífico, cálmense por favor! -¡No nos igualemos al asesino Bush y a su cachorro FECAL! -¡La violencia genera más violencia! Pero nuestras exclamaciones cayeron en oídos sordos. La división de la otrora unida manifestación era evidente. Aproveché para acercarme al muro, y por entre las rejillas, tomé fotos de los granaderos, que cada vez se acercaban más y más. Temí lo peor. De pronto, me percaté que mientras tomaba las fotografías, un individuo junto a mí aporreaba el muro y lo pintaba con aerosol. Sobre su hombro, varias cámaras de video lo filmaban y otros lo fotografiaban. Ahí fue cuando me "cayó el veinte". Era obvio que también yo saldría detrás de él en las imágenes y mi primer instinto fue alejarme de él; la solidaridad se había perdido, no quería que me asociaran con esos actos vandálicos. Al parecer, lo mismo pensaron los demás, ya que empezaron a exhortar a la gente a reagruparnos metros más adelante, en el monumento a la patria. -¡Los que estén a favor de la paz, al monumento! -¡Vamos compañeros, no se queden atrás, todos al monumento! Numerosas personas se fueron para allá. Atrás, sólo se quedaron los vándalos -algunos inclusive trataron de saltar el muro-, los curiosos, y la prensa que se estaba dando un festín noticioso. En el monumento a la bandera, los antimotines ya habían rodeado la escalinata más alta. En los escalones y en los alrededores nos apostamos los menos violentos y los más sensatos. Acto seguido, un militante del PRD yucateco quiso tomar la palabra, pero la gritería se lo impidió. Las exclamaciones eran contrastantes: -¡Déjenlo hablar! ¡Silencio! -¡No! ¡Ni PRI ni PAN ni PRD! -¡Este no es un movimiento afiliado a ningún partido político! Al final, las voces se acallaron y el individuo pudo hablar. Era Gerardo Fernández Noroña. Entre otras cosas, dijo que no era un asunto partidista lo que lo llevaba ahí, sino manifestar su apoyo a la causa. Para ese momento, los rezagados que incurrieron en acciones violentas ya se nos habían unido. Estuvimos ahí un rato decidiendo cual sería el curso de las acciones a seguir. Unánimemente elegimos emprender el regreso y dirigirnos hacia la plaza grande. Al volver y pasar de nuevo frente a las vallas metálicas, reincidieron en sus necios intentos de derribar el muro. Esta vez, no los esperamos. Seguimos avanzando. Algunos nos gritaban: -¡Esperen, aún hay gente atrás! Confundidos, los esperamos a lo lejos, y muchos otros se siguieron de largo. No sabíamos que hacer. Después, alcanzamos a ver que dos camionetas de antimotines se llevaron a tres personas que se habían quedado atrás. Al parecer, estaban pintando la embajada norteamericana con esvásticas. Algunos querían ir a los separos de la policía en la Av. Reforma, pero optamos por ir hacia el centro. En el camino, pintaron también una sucursal de Bancomer con la siguiente frase: "Sin justicia no hay PAZ" En la plaza grande, gritaron consignas frente al palacio de gobierno. Después, se desbandaron. Martes 13, 6PM Otra concentración de manifestantes en Santa Ana. De nuevo hacia el muro metálico, convertido en símbolo y blanco de la inconformidad y el repudio hacia Bush y su "puppie" Calderón. Sólo que esta vez, había unas vallas de aluminio en el camino. Fácilmente y sin dudar, fueron derribadas por una turba cada vez más iracunda. En el seno del contingente la discordia ya empezaba a asomar su horrible rostro: No todos estábamos de acuerdo con que se siguiera utilizando como móvil la violencia y el daño a edificios públicos; acudimos con la esperanza de que este día los ánimos estuvieran más sosegados. Nos equivocamos. Más de lo mismo. Ataques contra el muro, proyectiles que lanzaban sobre el y que unos estúpidos granaderos devolvieron como si fuera un juego de voleibol, hasta el grado de dañar a una periodista. Mientras mirábamos con desencanto la escena que se repetía desde el día anterior, una amiga me mostró en su cámara de video a los francotiradores apostados en el techo del Hyatt. Reminiscencias de aquel fatídico 2 de octubre de hace casi 40 años. Esta vez, no llegamos hasta el monumento a la patria: dos camiones de "antimontones" habían bloqueado el paso y trataron de amedrentarnos. Decidimos retornar al centro. "Los infiltrados" como ya les comenzábamos a llamar a los vándalos que no tenían respeto hacia nada y mucho menos a los preceptos del movimiento continuaron con su desmadre. Lograron debilitar el muro que ya se sacudía en sus cimientos. Atacaron una caseta telefónica y de nuevo la embajada norteamericana. Unas personas del contingente sacaron sus instrumentos y la música surgió para calmar a las bestias; sin embargo, esto surtió un efecto a medias. Durante todo el camino de regreso seguían dejando destrozos a su paso –casi parecía carnaval, sólo que en lugar de mujeres semidesnudas había sucios encapuchados-. El retorno fue deprimente, los que habían organizado el movimiento durante toda la semana pasada realizando marchas y actividades con miras a sensibilizar a la sociedad, caminaban cabizbajos y decepcionados. Todos nos conocíamos por las marchas contra el alza en los camiones, así que a simple vista ya sabíamos distinguir a los "infiltrados", alborotadores -algunos bien chemos-, que cuando pasaron por Bancomer no contentos con haberlo pintarrajeado el día anterior decidieron lanzar una piedra y rompieron un vidrio. Cuando se les antojó un helado, cruzaron la avenida y se adentraron en la sorbetería Colón, consiguiendo tan solo unos vasos con agua. Durante el regreso al centro, injuriaron a algunos periodistas por mentirosos y por tergiversar la verdad en los medios, inclusive rodearon a uno y le quitaron sus fotos digitales. Necios que además de poner a la policía y milicia en nuestra contra, ahora hacían lo mismo con la prensa. Me separé del contingente para acompañar a dos amigas que, descontentas por todo lo acontecido y al ver el esfuerzo y el movimiento desvirtuado por unos cuantos cerrazónicos, decidieron de mutuo acuerdo retirarse y no acudir a la concentración del día siguiente. Las seguí hasta su auto, ya que tenían miedo de alguna represalia. Después, alcancé a la columna de los manifestantes en la 60 con 61. Logré vislumbrar a Jorge Cortés Ancona, quien se había unido a sus filas. Yo también me reincorporé. Momentos antes, una de las amigas a las que acompañé, me expresó su decepción y repudio hacia todos aquellos que desde un inicio hicieron lo posible por tirar por la borda el verdadero espíritu de las protestas y las marchas. Tenía razón; de alguna manera, alcanzó a vaticinar lo que aún estaba por venir. Al llegar a las puertas del Ayuntamiento, arremetieron en su contra, mientras unos granaderos se defendían pobremente de sus ataques. Vidrios, luces, macetas rotas y destrucción por doquier. Los comercios aledaños cerraban sus puertas y bajaban sus cortinas. El zafarrancho había comenzado. Una vez más lo intentamos: -¡No a la violencia! ¡No a la violencia! Pero todo fue inútil. Envalentonados con su aparente éxito –rotundo fracaso-, continuaban agrediendo y pintando con aerosol las paredes y todo lo que tuvieran enfrente. Los periodistas no se la acababan. Continuaban disparando sus flashes y grabando toda la batalla campal. Detrás, con la mirada sombría los antes manifestantes nos limitamos a ser mudos testigos de la muerte definitiva del movimiento anti-bush a favor de la paz. La gente se empezó a desperdigar por doquier. Yo también comencé la retirada, en la esquina de la 62 con 63, me detuve. Camiones llenos de antimotines rodearon la zona. Eran alrededor de 400. El ruido de sus botas tronaba contra el pavimento. "Infiltrados" y manifestantes corrían por todas partes. Eran las 8.30pm. Diversas cifran se manejan. Los que estaban ahí y se quedaron, dicen que hubo alrededor de 50 detenidos, la mayoría inocentes. ¡Me lleva la chingada! Una noche triste, en la que todos perdimos algo. 2006/8/31 Tenia miedo...Temía estar solo, hasta que aprendí a quererme a mi mismo. Temía fracasar, hasta que me di cuenta que únicamente fracaso si no lo intento. Temía lo que la gente opinara de mí, hasta que me di cuenta de que de todos modos opinarían de mí. Temía que me rechazaran, hasta que entendí que debía tener fe en mi mismo. Temía al dolor, hasta que aprendí que éste es necesario para crecer. Temía a la verdad, hasta que descubrí la fealdad de las mentiras. Temía a la muerte, hasta que aprendí que no es el final, sino más bien el comienzo. Temía al odio, hasta que me di cuenta que no es otra cosa más que ignorancia. Temía al ridículo, hasta que aprendí a reírme de mi mismo. Temía hacerme viejo, hasta que comprendí que ganaba sabiduría día a día. Temía al pasado, hasta que comprendí que no podía herirme más. Temía a la oscuridad, hasta que vi la belleza de la luz de una estrella. Temía al cambio, hasta que vi que aún, la mariposa más hermosa necesitaba pasar por una metamorfosis antes de volar. Hagamos que nuestras vidas cada día tengan mas vida y si nos sentimos desfallecer no olvidemos que al final siempre hay algo más. El amor ahuyenta el miedo y, recíprocamente el miedo ahuyenta al amor. Y no sólo al amor el miedo expulsa; también a la inteligencia, la bondad, todo pensamiento de belleza y verdad, y sólo queda la desesperación muda; y al final, el miedo llega a expulsar del hombre la humanidad misma. 2006/8/28 Un poco de ternuraEl dueño de una tienda estaba colocando un anuncio en la puerta que decía: "Cachorritos en venta". Esa clase de anuncios siempre atraen a los niños, y pronto un niñito apareció en la tienda preguntando: - "¿Cuál es el precio de los perritos?". El dueño contestó: - "Entre $300 y $500". El niño metió la mano en su bolsillo y sacó unas monedas: - "Solo tengo $50... ¿puedo verlos?". El hombre lo miró sonriendo y silbó. De la trastienda salió su perra corriendo seguida por cinco perritos. Uno de los perritos estaba quedando considerablemente rezagado. El niñito inmediatamente señaló al perrito rezagado que cojeaba. - "¿Que le pasa a ese perrito?", preguntó. El hombre le explicó que cuando el perrito nació, el veterinario le dijo que tenía la cadera defectuosa y que cojearía por el resto de su vida. El niñito se emocionó mucho y exclamo: - "¡Ese es el perrito que yo quiero comprar!". El dueño de los perros replicó: - "¡No!, tú no vas a comprar ese cachorro, si tú realmente lo quieres, yo te lo regalo". El niñito se disgustó, y mirando directo a los ojos del hombre le dijo: - "Yo no quiero que usted me lo regale. El vale tanto como los otros perritos y yo le pagaré el precio completo. De hecho, le voy a dar mis $50 ahora y $20 cada mes hasta que lo haya pagado completamente". El hombre contestó: - "Tú en verdad no querrás comprar ese perrito, hijo. Él nunca será capaz de correr, saltar y jugar como los otros perritos". El niñito se agachó y se levantó su pantalón para mostrar su pierna izquierda, cruelmente retorcida e inutilizada, soportada por un gran aparato de metal. Miró de nuevo al hombre y le dijo: - "Bueno, yo no puedo correr muy bien tampoco , y el perrito necesitará a alguien que lo entienda". El hombre estaba ahora mordiéndose el labio, y sus ojos se llenaron de lágrimas... sonrió y dijo: - "Hijo, sólo espero y rezo para que cada uno de estos cachorritos tenga un dueño como tú". En la vida no importa quién eres, sino que alguien te aprecie por lo que eres, te acepte y te ame incondicionalmente. Un verdadero amigo es aquel que llega cuando los demás se van. 2006/7/27 No somos pecadoresLa ira no es pecado...
... es aprender a desahogarse.
La lujuria no es pecado...
... es apreciar el cuerpo humano.
La gula no es pecado....
... es el deleite del paladar.
La avaricia no es pecado...
... es saber administrar las cosas.
La envidia no es pecado....
... es valorar a las personas.
La pereza no es pecado...
... es ahorrar energias para el momento preciso.
La soberbia no es pecado...
... es quererse a uno mismo. 2006/6/28 CuestionarioInstrucciones: 1) Lee las preguntas abajo y las respuestas que yo di a cada una de ellas; ¡entérate sobre mí!
2) Copia y pega el cuestionario, elimina mis respuestas y agrega las tuyas. ¡Tómate tu tiempo! [solo usa cada cancion una sola vez]
3) En el lugar donde dice: "Cuestionario hecho por______", cambia mi nombre por el tuyo.
4) Reenvía el correo con tus respuestas a tus contactos y a la persona que te lo mandó.
Nota: Esto no es una simple cadena, es una prueba de destreza.regresamelo cuando lo conestes!!!
Cuestionario hecho por: civi 1. Escoge una banda / artista y responde sólo con títulos de sus canciones: La ley 2. ¿Eres hombre o mujer? Hombre 3. Descríbete: Invisible, El rey 4. ¿Qué sienten las personas acerca de ti? Histeria 5. ¿Cómo te sientes de ti mismo? Fuera de mi 6. ¿Cómo describirías tu anterior relación sentimental? Amor y fe 7. Describe la relación con tu actual novio / novia o pretendiente: Solitaryman 8. ¿Dónde quisieras estar ahora? Aqui 9. ¿Cómo es tu vida? Ritual 10. ¿Qué pedirías si tuvieras un solo deseo? Mi ley 11. Escribe alguna cita o frase sabia. Amate y salvate 12.¿Qué le dirías a la persona que amas? Durar hasta el final 13. Ahora despídete. Al final.... 2006/6/12 Historia chinaHistoria China
Se cuenta que allá para el año 250 a.C., en la China antigua, un príncipe de la región norte del país estaba por ser coronado emperador, pero de acuerdo con la ley, él debía casarse. Sabiendo esto, él decidió hacer una competencia entre las muchachas de la corte para ver quién sería digna de su propuesta. Al día siguiente, el príncipe anunció que recibiría en una celebración especial a todas las pretendientes y lanzaría un desafío. Una anciana que servía en el palacio hacía muchos años, escuchó los comentarios sobre los preparativos. Sintió una leve tristeza porque sabía que su joven hija tenía un sentimiento profundo de amor por el príncipe. Al llegar a la casa y contar los hechos a la joven, se asombró al saber que ella quería ir a la celebración. Sin poder creerlo le preguntó: - ¿Hija mía, que vas a hacer allá? Todas las muchachas más bellas y ricas de la corte estarán allí. Sácate esa idea insensata de la cabeza. Sé que debes estar sufriendo, pero no hagas que el sufrimiento se vuelva locura. Y la hija respondió: - No, querida madre, no estoy sufriendo y tampoco estoy loca. Yo sé que jamás seré escogida, pero es mi oportunidad de estar por lo menos por algunos momentos cerca del príncipe. Esto me hará feliz." Por la noche la joven llegó al palacio. Allí estaban todas las muchachas más bellas, con las más bellas ropas, con las más bellas joyas y con las más determinadas intenciones. Entonces, finalmente, el príncipe anunció el desafío: - Daré a cada una de ustedes una semilla. Aquella que me traiga la flor más bella dentro de seis meses será escogida por mí, esposa y futura emperatriz de China. La propuesta del príncipe seguía las tradiciones de aquel pueblo, que valoraba mucho la especialidad de cultivar algo, sean costumbres, amistades, relaciones, etc. El tiempo pasó y la dulce joven, como no tenía mucha habilidad en las artes de la jardinería, cuidaba con mucha paciencia y ternura de su semilla, pues sabía que si la belleza de la flor surgía como su amor, no tendría que preocuparse con el resultado. Pasaron tres meses y nada brotó. La joven intentó todos los métodos que conocía pero nada había nacido. Día tras día veía más lejos su sueño, pero su amor era más profundo. Por fín, pasaron los seis meses y nada había brotado. Consciente de su esfuerzo y dedicación la muchacha le comunicó a su madre que sin importar las circunstancias ella regresaría al palacio en la fecha y hora acordadas, sólo para estar cerca del príncipe por unos momentos. En la hora señalada estaba allí, con su vaso vacío. Todas las otras pretendientes tenían una flor, cada una más bella que la otra, de las más variadas formas y colores. Ella estaba admirada. Nunca había visto una escena tan bella. Finalmente, llegó el momento esperado y el príncipe observó a cada una de las pretendientes con mucho cuidado y atención. Después de pasar por todas, una a una, anunció su resultado. Aquella bella joven – la del vaso vacío - sería su futura esposa. Todos los presentes tuvieron las más inesperadas reacciones. Nadie entendía por qué él había escogido justamente a aquella que no había cultivado nada. Entonces, con calma el príncipe explicó: - Esta fue la única que cultivó la flor que la hizo digna de convertirse en emperatriz: la flor de la honestidad. Todas las semillas que entregué eran estériles. Si para vencer, estuviera en juego tu Honestidad, entonces pierde. Así, serás siempre un Vencedor 2006/6/6 Besos del Zodiaco"BESOS DEL ZODIACO" (Recien salido de hotmail)
El signo zodiacal tambien influye en el estilo de besar y de como les gusta ser besados... Averigua sus preferencias
2006/5/17 ¿Que es el amor?En una de las salas de un colegio había varios niños.
Uno de ellos preguntó: La maestra sintió que la criatura merecía una respuesta que estuviese a la altura de la pregunta inteligente que había formulado. Como ya estaban en hora de recreo, pidió a sus alumnos que dieran una vuelta por el patio de la escuela y trajesen lo que más despertase en ellos el sentimiento del amor. -Quiero que cada uno muestre lo que trajo consigo. El primer alumno respondió: Cuando llegó su turno, el segundo alumno dijo: El tercer alumno completó:
Y así los chicos, uno a uno, fueron colocando lo que habían recogido en el patio. Se sentía avergonzada porque no había traído nada. La criatura, tímidamente, respondió: La maestra agradeció a la alumna y le dio la nota máxima, considerando que había sido la única que logró percibir que sólo podemos traer el amor en el corazón. |
¡Gracias por tu visita!
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